sábado, 5 de noviembre de 2011

Biblioteca en la Escuela Laureana F.de Olazabal

       

  ESCUELA LAUREANA F. DE OLAZABAL  ( LUJAN MENDOZA ARGENTINA )

La fundación de la Escuela, empezó a funcinar como la Escuela del Hogar y Artes femeninas del 11 de mayo de 1942 con l7 alumnas. La primera Directora fue la Sra Filomena Codorniú, y algunas docentes para la espacialidad .
Fue creada con la cooperación del entonces Intendente Municipal el Sr. Ángel Mosconi y otras personas de buestra voluntad capaces de comprender el beneficio que un establecimiento de artes femenias reportaría a la localidad.
El objetivo fundamental de la escuela ha sido siempre preparar personas idóneas para desenvolverse en la sociedad . Se inicia con la sección de tapicería y decorado, que al final del curso con dos años y medio de estudios egresarían las primeras alumnas con el título de Competencia.
Eran momentos de la historia donde la mujer estaba formada sólo para ser ama de casa,por lo que la decisiónde crear una escuela femenina,para formar alumnas que pudieran trabajar
en otras actividades era una iniciativa muy novedosa. Además permitía la formación profecional de las mujeres
En la historia Lujanina esta escuela se ha destacado por la función social que siempre cumplió, logrando una excelente formación de las maestras especializadas en actividades manuales, sólo dirida a mujeres,con una orientación altamente práctica que llenaba las necesidades de un hogar y también el frabajo artesanal en distintas instituciones.
La historia de la cumunidad fue cambiando según las necesidades, lo que hizo que esta institución también cambiara y ahora tiene la población mixta (hombres y mujeres) con otras orientaciones. No obstante el espíritu de la escuela se mantiene en la memoria viva de quienes han egresado y en los actuales alumnos, pilar fundamental para el desarrollo social.
El nombre tammbién tiene su propia historia: LAUREANA FERRERI DE OLAZABAL fue una de las autoras de la famosa bandera de los Andes, amiga de Remedios de San Martín, y colaboradora en la epopeya   sanmartiniana. Dotada de una gran inteligencia, muy vivaz y preocupada por la libertad de Argentina, capaz de despojarse de valores materiales para ayudar al gran capitán, amiga leal y afectuosa, supo trabajar y poner de manifiesto su trabajo solidario. Además acompañó a Remedios en los momentos de su grave enfermedad y hasta la muerte.
Trabajadora de la vida, logró comprender que las mujeres tenián una función especial para ayudar a la 8liberación de su país, pasaba horas en el día y en la noche para bordar la bandera que identificaba la campaña del Libertador desde Mendoza hacia Chile.
Ese espíritu de laboriosidad y colaboracíón de una mujer  de lejanas épocas es el  que se impulsa en la escuela Laureana F. de Olazabal. Lo mejor en la vida es saber pertenecer a un lugar, quererlo y en especial destacarse como persona de bien, responsable y capaz de salvar cualquier dificultad en bien de los demás.
Laureana Ferrari
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Laureana Ferrari
Laureana Ferrari de Olazábal



Nombre
Laureana Ferrari de Olazábal
Nacimiento
Fallecimiento
Nacionalidad
Argentina
Partido político
Cónyuge
Padres
Joaquín Ferrari y María del Rosario Salomón

Laureana Ferrari de Olazábal (1803- † 1870) fue una patriota argentina, esposa de Manuel Olazábal, uno de los principales comandantes del Ejército de los Andes. Es considerada una de las Patricias Argentinas, especialmente por su participación en la confección de la bandera del ejército libertador.

Biografía
Laureana Ferrari nació en Mendoza, Virreinato del Río de la Plata (Argentina) el 4 de julio de 1803, hija de Joaquín Ferrari y María del Rosario Salomón.
Su padre adhería a la causa patriota y tanto el general José de San Martín como Remedios de Escalada eran huéspedes habituales de su hogar.
Laureana Ferrari se destacaba entre las jóvenes de la ciudad cuyana por su patriotismo y se convirtió en amiga íntima de Remedios de Escalada. En su casa se reunieron para la cena de navidad de 1816 con la presencia de San Martín y su familia, sus principales oficiales y otros vecinos de la ciudad. En esa ocasión San Martín solicitó en un brindis que las damas cuyanas confeccionasen la bandera para el ejército de los Andes, a lo que las presentes, Laureana Ferrari, Dolores Prats de Huisi, Margarita Corbalán, Mercedes Álvarez se comprometieron a realizar antes del día de reyes.

Bandera del Ejército de los Andes.
Laureana Ferrari acompañó a Remedios a comprar el género necesario. La bandera se hizo en su casa y luego de cuatro días y sus noches pudieron terminarla antes de la fecha comprometida. De dos abanicos de su propiedad y una roseta de la madre sacó las lentejuelas de oro y varios diamantes que adornaron el escudo.

Manuel Olazábal.
San Martín solicitó personalmente la mano de Laureana Ferrari en nombre de su oficial Manuel Olazábal y fue su padrino de boda en 1819, así como del primero de sus hijos.
En el transcurso de las guerras civiles argentinas su esposo sufrió el destierro en diversas oportunidades y sus hijos actuaron en uno y otro bando.
Murió en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1870.
El retrato de las cinco damas que colaboraron en la confección de la bandera de los Andes, entre ellos el suyo, adornan las paredes del salón de la bandera del Palacio de Gobierno de Mendoza. Una calle de la ciudad de Mendoza, una escuela de su provincia natal y otra de la ciudad de Rosario llevan su nombre.
Una medalla emitida por la Sociedad Patricias Argentinas en 1910 a su memoria se conserva en el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco.
Hay también una calle en El Palomar ( Partido de Morón, Provincia de Buenos Aires) en el límite con Caseros, se inicia en el final de Cafferatta y es cortada por Perdriel

Referencias
Bibliografía
·         Vicente Osvaldo Cutolo, Nuevo diccionario biográfico argentino (1750-1930), Editorial Elche, 1968.
·         Adolfo Pedro Carranza, Patricias Argentinas, Sociedad Patricias Argentinas, Buenos Aires, 1910
·         Hilario Velasco Quiroga, La bandera de los Andes, Mendoza, 1943.
Enlaces externos
·      Como fue hecha la bandera del Ejército de los Andes
·         Fuente: Panoramas de América; págs. 130 a133. Sixto E. Martelli (fragmento de una publicación de "La Nación" 5 de marzo de 1944) 9na edición 1962. Buenos Aires.
·         De libros de lectura y manuales de todos los tiempos... Como fue hecha la bandera del Ejército Andes. Navidad de 1816. En la casa de los Ferrari hay gran alborozo. Cena histórica, vísperas de gloria en familiar intimidad. Ocupan las respectivas cabeceras de la mesa don José de San Martín y el dueño de casa. La tradicional cena transcurrió en dichoso y amable regocijo. A los postres el general San Martín, puesto de pie, brindó por la ventura de todos los presentes y por la fortuna de libertad e independencia que esperaba la patria, dando a conocer entonces la necesidad que tenía el Ejército de los Andes de una bandera...Sugirió, inclusive, su confección por donosas manos de damas cuyanas. Las señoras allí presentes salieron al encuentro del pensamiento del general. Doña Dolores Prats de Huisi, Margarita Corbalán, Mercedes Álvarez y Da. Laureana Ferrari de Olazábal se ofrecieron para confeccionarla y prometieron ponerse a la obra inmediatamente. El general les notificó que para el día de Reyes deseaba tenerla. ¿Qué hacer? Doña Dolorcita Prats, Merceditas Álvarez y Margarita Corbalán habían ido a pasar unos días a la casa de doña Laureana Ferrari y adelantar al mismo tiempo el bordado del escudo. Se convino la noche del 29 que al siguiente día todas se levantarían temprano para recorrer nuevamente las tiendas y adquirir el género para la enseña patria. Pero dieron las ocho de la mañana del treinta de diciembre y las amigas dormían tan plácidamente que la dueña de casa sintió pena de despertarlas. Doña Remedios Escalada de San Martín que se hacía presente en ese momento para saludar a doña Laureana-ese día cumplía años su esposo, el coronel Manuel Olazábal-fué impuesta de las dificultades para obtener lo que deseaba con apremio. Sin más dilaciones acordaron salir y visitar hasta los comercios extramuros. Cerca de mediodía, desesperándo ya de dar con lo que buscaban, cansadas de recorrer inútilmente negocios, una mísera tienducha de la calle llamada Cariño Botado, les proporcionó justamente la tela color de cielo que exigía San Martín para la bandera. De no mediar el afán y la esperanzada y humilde insistencia del tendero que salió tras ellas ofertándoles su mercancía, moviéndolas a lástima, no hubieran transpuesto los umbrales. Simple sarga y no seda era lo que les ofrecía el hombre, pero de muy buen ver. Sin tardanza, pues escasamente quedaba de la pieza, la adquirieron junto con tela blanca y volaron a comunicar el afortunado hallazgo. Puestas a la tarde, doña Remedios comenzó a coser la sagrada enseña mientras las demás amigas preparaban las sedas y menesteres de bordar. De dos abanicos de Da. Laureana de Olazábal se sacaron las lentejuelas de oro; de una roseta de su madre, la señora de Ferrari, se separaron varios diamantes para ornar el óvalo y el sol del escudo, enriquecidos, además con la suma de perlas que arrancó de su fino collar doña Remedios. Fiebre de hacer dominaba a las manos. Parecían estar recuperando un tiempo perdido. Doña Dolorcita Prats, aquella porteña de Valparaíso, "muy buena moza, muy intruída y bondadosa, cuyo semblante expresaba siempre una profunda tristeza", dirigía las labores. Cuando estuvo cosida la bandera, una dificultad inhibió el ánimo de las señoras. ¿Cómo harían el óvalo del escudo? Temerosas suspendieron las tareas, tomadas por repentina perplejidad. Pero un rapto de ingenio de la dama chilena salvó la dificultad: el ojo oval y quieto de una bandeja de plata, que parecía mirar indiferente la escena desde el comedor, fue puesto sobre el campo azul y blanco: un lápiz, unas tijeras y ... Listo el escudo! Unas madejas de seda roja hervidas en agua de lejía, que sirvieron para bordar el gorro frigio, dieron también el color rosa para las manos entrelazadas. Doña Remedios ayudaba a bordar las hojas de laurel...Y todas y cada una rendían con prisa su amoroso afán. La noche del 30, festejando el cumpleaños de Olázabal, las damas prometieron al General San Martín tener terminado el estandarte para vísperas de Reyes. Y así fue. No se consintieron reposo hasta la madrugada del cinco de enero de 1817. El reloj daba las dos cuando las cinco amigas arrodilladas ante el Crucifijo del Oratorio de doña Laureana, rendidas de fatiga, enrojecidos los ojos, pero dichosas, expresaban a Dios en silencio su agradecimiento por haberle permitido realizar con éxito la patriótica tarea de sus manos y demandaban al Altísimo su bendición para que las victorias se acogiesen en adelante a aquel estandarte de la patria. La escena, caudalosa de belleza, intensa y devota, se impone al ánimo aún a pesar de todas las lejanías. Es un tema virgen, eminente, escogido como para pinceles próceres. Y para voces de encanto. Y para versos de oro. *** Así quedó terminado el primer lábaro de la libertad hecho en Cuyo. Y no es para nosotros cosa de azar el que de manos de criollas saliera. Como no lo es tampoco el que Don José de San Martín "el más grande civil de los militares", al decir de Joaquín V. González, concursase junto a los arrestos del hombre cuyano aquella nota de alta poesía, trascendida desde la mujer sobre las testas de sus 5270 hombres. Y luego el solemne auspicio espiritual de la bendición en la iglesia Matríz con la misa cantada-en que el gran Capitán la sostuvo en el acto ritual que alcanzó también a su bastón de mando, ese bastón de palisandro y puño de topacio que ostenta en la diestra nuestra Señora del Carmen, patrona del Ejército de los Andes y que admiran cuantos la visitan en el templo histórico de San Francisco, en la capital de Mendoza. Ese 5 de enero de 1817 queda pues, señalado en los calendarios de la patria como una festividad doblemente augusta: la de la imposición de la bandera del Ejército y la de su Santa Patrona, bajo cuya celestial tutela partió a cosechar victorias, jurada solemnemente por jefes, oficiales y tropa en el campamento del Plumerillo la tarde de aquel día tan colmado de brioso y ancho fervor patriótico. Hoy, la bandera, patrimonio de gloria común a todos los argentinos, está expuesta a la veneración popular en el salón rojo de la Casa de Gobierno de Mendoza a buen recaudo de las injurias del tiempo.

   BIBLIOTECA ALFREDO  R. BUFANO EN LA  ESCUELA LAUREANA F. DE OLAZABAL



      La biblioteca en la Escuela Laureana F. de Olazabal lleva el nombre de Alfredo R. Bufano (l895-1950): Poeta mendocino.
      Entre sus obras se encuentran: " Los collados eternos ", "Poemas de Cuyo", "Mendoza, la de mi canto".
      En la actualidad funciona la BIBLIOTECA DE LA ESCUELA LAUREANA F. DE OLAZABAL, entiende que el deseo de aprender, investigar y la responsabilidad en todo lo relacionado con el estudio, constituye uno de los pilares fundamentales en la escuela.
      Sabemos que este recurso es uno de los principales para que la comunidad educativa, se encuetre informada y adquiera mayores conocimientos, basados en la idea de prevenir, corregir, cuidar y concienciar, se establece la necesidad de generar lineamientos pendientes a formar normas que incluyan hábitos que promuevan conductas responsables, orientadoras para el bien de todos.
      Los alumnos, personal docente y no docente, con deseos de aprender y la responsabilidad en todo lo relacionado, con el estudio y la investigación, son usuarios y utilizan el material bibliográfico de la BIBLIOTECA. 

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